viernes, 29 de abril de 2011

ÉTICA Y DINÁMICA EMPRESARIAL...EN TIEMPOS REVUELTOS

El pasado 14 de Abril, la mayor empresa española, TELEFÓNICA, anunciaba un recorte del 20% de su plantilla en España, lo que representa una pérdida de unos 6.400 puestos de trabajo.

El anuncio del recorte ha tenido mayor repercusión ya que hace poco tiempo la empresa anunció los mayores beneficios que ninguna empresa española ha tenido nunca.

Si a esto unimos el hecho de que también recientemente el presidente de Telefónica se reunió, junto con otros ilustres empresarios y directivos , con el Presidente del Gobierno para analizar medidas que fomenten la reactivación económica como camino para salir de la crisis y generar empleo, el tema todavía ha resultado ser más “candente”·

Teniendo en cuenta sólo la fría dinámica empresarial: Telefónica ha obtenido la mayoría de sus beneficios por su actividad fuera de nuestras fronteras y opta por una reducción de sus costes laborales fijos para ser más competitiva en España, externalizando gran parte de las tareas que asumían estos empleados. Hasta aquí, pura lógica de una empresa privada (pero que nadie olvide que fue pública...) que en defensa de los intereses de sus accionistas privados intenta buscar la mayor rentabilidad posible. Todo ello coincidiendo con un generoso  plan de incentivos para la alta dirección de la compañía.

Ya se lo suelo decir a mis alumnos: una empresa privada se crea para obtener beneficios y perdurar en el tiempo.

Pero la noticia ha trascendido más allá del ámbito puramente empresarial privado ya que se llevará a cabo en un momento de elevado desempleo y sin el argumento “moral” de que es una “medida necesaria para asegurar la viabilidad de una empresa que tiene problemas económicos”.

Por todo ello, esta medida ha generado alarma social, y cierto desencanto hacia una de las primeras empresas multinacionales españolas.

Incluso algún alto directivo de otra gran compañía, ha criticado a nivel personal dicha medida por producirse en una situación coyuntural muy negativa.

Con estos temas, siempre me asalta la misma duda:

¿Todo vale en el mundo de la empresa, siempre que sea legal?.

¿ Realmente se puede hablar de una empresa como un “ente con vida propia”, independiente,  que justifica las actuaciones de sus dirigentes?

¿Existe una ética empresarial claramente definida?

¿La implantación de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es para algunas empresas un mero elemento de comunicación con el que “lavar la cara” a algunas actitudes empresariales?


Tal vez no soy el más indicado para dar una respuesta exacta a todas estas preguntas. Pero si tengo claro que los consumidores son personas y que si se trata al mercado sólo por su poder de adquisición, la imagen de la empresa puede resentirse a medio y largo plazo.

Cierto es que la capacidad de movilización de clientes y usuarios es limitada ya que no existe como tal un sentimiento de grupo.
Pero , ¿se imaginan a los consumidores organizándose a través de las redes sociales? ... ¿boicoteando determinados productos, marcas o empresas por errores en su imagen social?...



Todos somos conscientes de lo que mueven en la actualidad las redes sociales, ya sea en el ámbito político, económico, cultural, etc.

Si en algunos países han llegado a ser el instrumento de comunicación de agitación social,...¿porqué no lo pueden ser a nivel de consumidores?..

Muchos pensaran que esto que he citado no es nada nuevo (Community Management), y que muchas empresas ya tienen planes de seguimiento de su imagen en las redes sociales.

Pues, eso....que estén atentas y no subestimen la capacidad de movilización o se podrán encontrar con problemas reales.




lunes, 11 de abril de 2011

MALOS TIEMPOS PARA EL CONSUMO



En la moderna filosofía del marketing, el consumidor debe estar en el epicentro de todas las acciones. Hay que intentar crear relaciones de intercambio beneficiosas para ambas partes: consumidor y empresa. Pero siempre teniendo en cuenta sus necesidades, para así poder ofrecerles los productos (bienes, servicios, ideas) que las puedan satisfacer.

En el ámbito del marketing de instituciones lucrativas, ésta satisfacción de necesidades conlleva una contraprestación económica: el consumidor paga por aquellos productos que adquiere.

Y ahí nos encontramos con un factor relevante : el macroentorno económico.

La disponibilidad de renta del consumidor determinará su nivel de consumo y de ahorro. Y a nivel macroeconómico, el consumo en nuestro país sigue estando en un nivel bajo, fruto de la crisis económica.

Las cifras que hace unos días expuso la Ministra de Economía Elena Salgado, reafirman esta tendencia. El paro seguirá en niveles muy altos (19,8%), el crecimiento del PIB será todavía muy endeble (1,3%).
Con esta perspectiva pesimista, el consumidor opta por ahorra lo más posible (los que puedan...) para disponer de un pequeño “colchón financiero”  como previsión a la posibilidad de pérdida de empleo.





Todo ello a nivel global, repercute en el consumo. Y puede convertirse en un círculo vicioso: consumidor gasta menos- demanda menor de productos- empresas con problemas- recortes de plantillas- más paro...

Los famosos “brotes verdes” parece que tardaran más de lo esperado en llegar. Mientras, el marketing deberá seguir luchando para que el consumidor, en cierta medida, se sienta “ayudado” por todas las organizaciones que intervienen en la comercialización de productos, en este momento difícil para el consumo.

Todos esperamos que estos “tiempos revueltos” lleguen algún día a su fin. Pero sólo llegaremos antes mediante el esfuerzo común.


* Si quieres puedes leer el artículo que publiqué en Expansión sobre este tema, al inicio de la crisis:

Artículo : Consuma, por favor

domingo, 20 de marzo de 2011

¿LOS JEFES TAMBIÉN CONCILIAN?

Siempre que leo una entrevista a algún alto directivo, pienso lo mismo: ¿cómo conseguirán conciliar su vida profesional con su vida familiar?
En la mayoría de los casos, tan sólo me basta con leer la totalidad de la entrevista para llegar a una conclusión: no lo consiguen. Bueno, tal vez sólo lo consiguen aquellos que no tienen familia, claro.
El resto, para conseguirlo deberá renunciar alguna actividad  laboral, a sacrificar parte de ese preciado tiempo en pro de su familia. Es cuestión de prioridades. Y, créanme, no es fácil.


Después de leer muchas entrevistas de este tipo, he llegado a la conclusión de que hay 3 tipos de directivos:
  •  Aquellos que se declaran ocupadísimos, pero que todo el resto del escaso tiempo que les queda lo dedican a su familia y a éstas, parece ser que les resulta suficiente (claro que en la entrevista no se les puede preguntar a las familias…)
  •  Los que dicen que simplemente se trata de saber organizarse. Con estructuras horarias muy detalladas y pautas de conducta preestablecidas.
  • Y unos pocos que declaran que simplemente lo intentan, pero que dejaron de sentirse culpables hace tiempo.
Todos ellos declaran soportar largas jornadas de trabajo, la mayoría aderezadas con viajes y desplazamientos, largas reuniones, tensión acumulada, etc.  Y claro, todo esto es bastante difícil de compaginar con llevar al cole a los niños, ayudarles a hacer deberes o poderles dar un beso de buenas noches simplemente. Y en la mayoría de los casos estos directivos son hombres. Si se entrevista a una mujer, todavía se hace más hincapié en preguntas sobre la conciliación, como si el periodista intuyese que los cánones femeninos todavía son más difíciles de justificar.

Supongo que la mayoría del público lector de estas entrevistas, pensará que de alguna manera la alta retribución que perciben por ese trabajo les compensa. Y si no, que no se hubieran hecho directivos. Que todo tiene un precio en esta vida y a nadie le pagan cientos de miles de euros anuales a “cambio de nada”.
Además, casi todos los autónomos y pequeños empresarios que conozco, también realizan largas jornadas, pero no suelen ser entrevistados. Para algunos, la conciliación consiste en llevar a su hijo con ellos al trabajo.
De todas maneras, también estoy seguro que muchos directivos de área o mandos intermedios, sacrificarían parte de su remuneración por más tiempo libre, más medidas para flexibilizar sus jornadas.
Todos los expertos nos recuerdan que la productividad no siempre va ligada a horarios más largos, pero a la hora de la verdad, pocos directivos reconocen que quieren irse más pronto a casa. No estaría “bien visto”… sobre todo por sus propios jefes.